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Jue, Dic
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¿A qué suena el regreso de A Perfect Circle? Aquí todos los detalles de Eat the Elephant

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Han pasado catorce años desde que A Perfect Circle nos regaló un álbum completo. “By And Down” fue la primera chispa que anunciaba, no sólo su regreso a los escenarios, sino también la radiante promesa de algo más.

Finalmente podemos escuchar un disco, que algunos (que seguimos esperando) creímos que tardaría más en llegar que un disco de Tool... La expectativa puede ser la peor enemiga de cualquier artista, más de diez años de espera no es poca cosa y este disco ha causado tremendo revuelo, las opiniones están completamente divididas, pero Eat the Elephant es un muy buen álbum, su concepto sonoro y discursivo son consistentes, es una prueba del tiempo y del efecto que tiene éste sobre las cosas: A Perfect Circle no puede seguir sonando como sonaba hace diez años, hay que considerar que la escena era otra, el contexto era radicalmente diferente, y los artistas cambian, porque el cambio es necesario (la propia alineación de la banda ha cambiado) y lo podemos comprobar en la misma voz de Maynard James Keenan que tiene un matiz ligeramente más grave, pero no menos provocador, se trata de una voz que sigue creciendo y de la que siempre queda algo que aprender; la voz de Billy Howerdel como compositor, por otro lado, se hace más presente, incorpora al piano y ciertos elementos que resuenan a leguas a su proyecto solista Ashes Divide, pero lo más importante permanece: su sonido, esta melancolía tan hipnótica y particular resuena y deslumbra, pero esta vez desde un lugar completamente distinto, y no suena a Puscifer, podemos estar tranquilos.

Intentar discutir qué disco es mejor, si se habla de la trayectoria de la banda, es un ejercicio bastante necio porque cada uno es tan distinto que merece un lugar propio; algo que sí es evidente es que en discos anteriores uno se sentía admitido en una delicada intimidad, ahora es nuestra intimidad la que se ve invadida por Eat the Elephant; aunque Maynard había prometido que no volvería a hacer un disco político después de la respuesta que recibió ante eMOTIVe, no pudo evitarlo: el discurso del disco está dedicado a la audiencia, a provocarla, a cuestionarla y empoderarla ante la indiferencia y la violencia.

 

“Delicious” es probablemente una de las piezas más destacadas del disco, conmovedora y juguetona, camina con un sinuoso optimismo que tiene una delicada fricción con la letra “So delicious for the rest of us to witness your dread…” y se desliza truculenta como si atravesara el mar hacia una ternura tan violenta y tan cálida; “TalkTalk” es otra canción de refrescante furia, una canción que como el fuego pasa de delicados destellos a una reconfortante llamarada, Howerdel hace un trabajo excepcional con la guitarra que súbitamente lo abarca todo; despedazando el orden del disco por completo (aunque es buena costumbre escuchar un disco completo y en orden) “Get the Lead Out” es otra deliciosa sorpresa, que empieza con retorcida solemnidad hacia unos coros que casi parecerían minimalistas para desbaratarse con angulosos zarpazos, a los que se le une un canto aletargado que marcha suavemente en un vaivén afilado con el que concluye el viaje de trece piezas, un viaje de altibajos, pero un viaje memorable. Hace cinco meses nos empezaron a regalar atisbos de lo que sería este nuevo disco, empezando por “The Doomed” una canción desgarradora articulada con una narrativa elegante y envidiable; hasta “So Long, And Thanks For All The Fish” publicada hace tan sólo unos días, que además de hacer referencia a uno de los grandes momentos de la literatura, “La guía del autoestopista intergaláctico” de Douglas Adams que le canta a la turbia realidad de una guerra atómica.

Este disco, profundamente obscuro, alza la voz para persuadir a su audiencia, para estremecerla e invitarla a cuestionar su realidad, a empatizar con la realidad de otros, un ejercicio importante, porque la indiferencia es sin duda como la muerte.

Es extraño, sin duda, escuchar un disco de A Perfect Circle catorce años después, pero vale la pena escucharlo varias veces, sobre todo si no se está convencido, vale la pena dejarse estremecer un rato.

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