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Reseña | Así se vivió el ecléctico concierto de Primus en el Auditorio BlackBerry

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Por fin la larga espera de 5 años en México y 6 en la CDMX para ver a Les Claypool y compañía en tierras aztecas termino, Primus tocaba su excelente y ecléctico repertorio de nuevo en nuestro país.

Y es que hablar de Primus es hablar de toda una institución dentro del rock en general, una banda de culto que se ha ganado su lugar en los anales de la música a pulso, gracias al virtuosismo de sus integrantes, Les Claypool, Larry LaLonde y Tim Alexander, y gracias que han logrado no solo crear un estilo único sino convertirlo en todo un género musical, algo que pocos han hecho.

Después de su primera visita al mismo recinto de la capital mexicana (donde muchos recordamos el vasazo que recibió Les en la cara por parte de algún alocado pseudo fan) en 2013 y su visita a Veracruz junto a Tool en la Cumbre Tajín de 2014, ahora repitieron de nuevo en el BlackBerry pero con nuevo álbum bajo el brazo. Aunque The Desaturating Seven salió a finales del 2017, la banda continúa promocionándolo por varias ciudades alrededor del mundo y afortunadamente incluyeron Latinoamérica y por supuesto México.

Seguido a su show en Guadalajara un día antes, la cita pactada era ahora la CDMX y fue pasando las 21:00 horas, cuando las luces se apagaron y todo el mundo estuvo a la expectativa de lo que ocurría en el escenario. Así fue como Les Claypool, Tim Alexander y Larry LaLonde salieron al escenario en medio de gritos, aplausos y chiflidos de emoción, lo que marcó el comienzo del concierto. Con una amplia discografía en su carrera y con cerca de 30 años de experiencia sobre los escenarios, decidieron arrancar con “To Defy The Laws Of Tradition”, canción salida de su álbum Frizzle Fry de 1990, seguido de “The Seven”, pero la masacre musical comenzó con su súper clásico del álbum Tales from the Punchbowl, “Wynona's Big Brown Beaver”. El sonido comenzó bajo, pero conforme avanzó el concierto, fue mejorando y aumentando los decibeles y se hizo notorio en los clásicos del disco Sailing the Seas of Cheese, “American Life”, y “Seas Of Cheese” . Posteriormente, Claypool tomó su contrabajo eléctrico, se puso una máscara de cerdo y comenzó a tocar “Mr. Krinkle”, mientras al fondo el videoclip ilustraba el momento, (cabe mencionar los visuales que acompañaron todas las canciones estaban perfectamente sincronizados, conformando todo un deleite audiovisual). La habilidad en los instrumentos era alucinante, sobre todo en el caso de Les Claypool y su bajo (en general su Carl Thompson de 4 cuerdas, aunque también uso del de 6), que no paraba de machacarlo en canciones como “Eleven” y “Harold Of The Rocks”.

 

Así terminaba la primera parte del concierto con una pausa orquestada por la proyección de algunos episodios de Popeye, la cual contribuyó a que los ánimos se mantuvieran a la expectativa. Con el arranque del segundo acto, desfiló otro bloque de canciones que crearon magia sobre el escenario abriendo de nuevo el show con la poderosa “Too Many Puppies” que elevó las emociones de la noche, al grado en que el auditorio se cimbraba por los saltos de la gente y unos otros comenzaron a realizar fallidos y mal logrados Crowd surfing. De repente, mientras disfrutábamos de Puppies la banda hizo un cambio drástico y “Sgt. Baker” comenzó a sonar para después retornar a Too Many, en una especie de mini medley que de hecho repetirían más tarde.

Para “The Seven” y “The Storm”, ambos temas de The Desaturating Seven, destaca la proyección de un video con los personajes de la obra de UI de Rico, lo cual acompaña de forma maravillosa los épicos paisajes sonoros que dotan a dicho álbum. Esta producción discográfica cuenta la historia de una banda de siete duendes codiciosos, glotones y egoístas que acechan la tierra que la agota de color. El álbum hace un coqueteo con sonidos como el Rock Progresivo y presenta una notable carga de guitarra acústica, algo poco común en la música de Primus.

Le continuaron más improvisaciones con “Golden Boy”, “Welcome to this World”, “Professor Nutbutter's House of Treats” hasta llegar al momento eufórico y demencial con el hyper clásico “My Name is Mud”,  acto seguido de “Over the Electric Grapevine” y la no menos famosa “Jerry Was a Race Car Driver” para dar como finalizado la segunda parte del show y cerrarlo de manera definitiva con un encore que contó con  “Those Damned Blue-Collar Tweekers” y “Here Come the Bastards”.

 

 

Les Claypool se mostró bastante feliz y agradecido con los fans de México. Se retiraron en medio de aplausos y gritos, dejando al público en general bastante satisfecho, al final entre algunos se podía escuchar comentarios al respecto. El sudor y el dolor de pies estuvieron presentes, pero eso no borró la sonrisa y las exclamaciones positivas de los presentes. A pesar de su amplia trayectoria haciendo música continuamente, el público confía en el talento y calidad que la banda aún tiene por ofrecer, mientras aguarda por su regreso a tierras mexicanas.

Nos sentimos agradecidos por haber presenciado en vivo a el bajista más importante de nuestra generación, una leyenda absoluta del rock y de la música en general.

 

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